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domingo, 29 de noviembre de 2020

Proceso de un trabajo de investigación en el ambiente preparado


Experiencia


Evolución


Documentación y registro


Material complementario


Unión de intereses


Documentación parte 2


Trabajo en equipo


Exposición


sábado, 28 de noviembre de 2020

Llueve





Por la nube caminaba una gotita mojada, cuando llegó el ventarrón que vive empujando el cielo, la gota saltó sin miedo y fue a darse un chapuzón. 

Las gotitas pican, pican sobre la vereda,
Yo me pongo el impermeable y mis botas nuevas.

Cuando llueve fuerte, fuerte y se oyen truenos,
Yo me quedo en mi casa muy juntito al fuego.


Pequeños maestros




Mis queridas familias,

nos confiáis lo más querido de vuestras casas. Les contamos cuentos de princesas y duendes que nos traen imágenes de esmeraldas y rubíes maravillosos. Ellos no se dan cuenta de que ¡lo más preciado son quienes los escuchan!

Ya nos hemos podido conocer y nos sentimos uno.
Estamos unidos, queridos y cuidados.
Tenemos días preciosos en los que todo fluye, cantamos, saltamos, contamos, dibujamos, escribimos y jugamos.
También tenemos días en los que echamos de menos, nos sentimos solos o enfermos y otros en los que simplemente estamos cansados.
Da igual si es un día de sol, uno gris o uno lleno de agua y barro; el cole nos espera siempre lleno de vida. De árboles, pájaros, lombrices, ríos y canciones de lluvia.
El cole nos recibe con un montón de sonrisas que esperan a mostrarse una vez se bajan las mascarillas.

Viajamos por bosques, reinos, montañas, lagos y senderos llenos de escarcha u hojas secas.
Nos trasladamos al origen del mundo; nos convertimos en el día y la noche; el sol, la luna y las estrellas; las patas de un caballo o las puntas de una estrella.
Hemos descubierto letras escondidas en palmeras, libélulas, serpientes o montañas.
Podemos imaginar, crear y acordar.

Podemos escuchar y aprender la diferencia de ver el mundo en los ojos del otro, aprendemos que la empatía no es pensar cómo me sentiría yo en su lugar, se trata de entender que los demás sienten cosas diferentes.

Y por eso, en un día como hoy, donde se homenajea a los maestros, quiero mandar un abrazo a todos y cada uno de ellos.
A esos que me enseñan cada día, a tener paciencia y a tener presencia.

Os quiero mis pequeños

Postconfinamiento

Un colegio es una escuela incluso cuando no nos vemos las caras, incluso cuando no nos podemos tocar.

Árboles solitarios esperando ser trepados, lapiceros sin punta deseando colorear...

Un colegio es una escuela incluso cuando la realizamos a distancia, incluso cuando estamos de vacaciones.

Niños que se marchan, profesores que cambian de lugar...

Un colegio es una escuela, es nuestra comunidad, nuestro lugar y vamos a volver a quitarle el polvo.



miércoles, 12 de febrero de 2020

¿Día de la Familia?



En el colegio, los profesores nos preguntábamos porque cambiar la celebración del día del padre y la madre al día de la familia.
Es una medida que se está extendiendo cada vez más debido a la diversidad familiar que existe hoy en día.

Para mí la pregunta no está en ¿porque cambiarlo? La pregunta está en ¿porque celebrarlo?

Parece que el sentido de esta fiesta está en agradecer a nuestros progenitores habernos traído a este mundo, o quizá brindarnos cuidados y cariño.

En la escuela tenemos diversos momentos de celebración en los que agradecemos esta vida en común, este cuidado mutuo que nos hace compartir y sentirnos arropados.
Esta sensación de pertenencia a un lugar único, cuidado, amoroso donde somos aceptados tal y como somos, tal y como nos expresamos.


Quizá se nos queda un poco pequeño que todo este sentimiento, esta identidad se quede en un pequeño recortable que entregamos a nuestro ser querido.

Quizá se nos queda un poco solitario entregar nuestro afecto, de la forma que sea, solo a una persona.

Quizá se nos queda un poco corto que estas emociones se expresen en un solo día.

Quizá se nos queda un poco artificial que esta entrega parta de la idea de otra persona...


Es por eso que valoro los gestos de afecto que nos dicen “te quiero” cada día:

Hoy tuve esta conversación con un niño de cuatro años:
- ¡Bonito!
Me ha mirado a los ojos con una lentitud digna de un Buda, me ha sonreído y me ha dicho con una voz dulce y tranquila:
- Tú si que eres bonita.


No necesito un día del maestro.